Contes i llegendes

Historia Zen – Escola de la no espasa

Fa molt de temps, al Japó vivien dos grans artesans que es dedicaven a la fabricació d’espases: Matsushima i Yamaguchi. La gent mai es posava d’acord en quin d’ells dos era el millor, es tractava de dos grans Mestres.

Un dia, un grup de samurais els va voler posar a prova. Opinaven que Matsushima era el millor, seguit a curta distància per Yamaguchi, de manera que van agafar una espasa fabricada per cada un d’ells i se les van emportar a un riu. Primer van col·locar l’espasa de Yamaguchi verticalment i van deixar caure una fulla de paper corrent a baix. En arribar al tall de l’espasa, el paper es va tallar en dos trossos que riu a baix, es van tornar a ajuntar. La demostració semblava insuperable. Quan van repetir la mateixa operació amb l’espasa de Matsushima, la fulla de paper es va desviar lleugerament del seu curs en arribar al tall de l’espasa, per tornar a recuperar-lo una mica més avall.

Òbviament Matsushima era el millor. Això és així, perquè la millor escola d’esgrima és anomenada “Escola de la no espasa”, és a dir, aquella que capacita al practicant a tindre de recórrer mai a l’espasa.

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Conte Taoista

EL BARQUERO

Modesto era barquero en el valle Tranquilo por el que corrían las aguas del Gran río. Cada día en su barca, transportaba mercancías y personas a través del valle. Era una persona silenciosa, sonriente, de vida sencilla y presta a ayudar. Aunque hacía bastante tiempo que había llegado al  pueblo,  nada sabían de él.

Un día llegó  un extranjero al valle, que al ver al barquero se dirigió a él como a un gran señor. Los aldeanos al ver que  lo conocía le indagaron para saber de donde procedía el enigmático barquero.

Lo había conocido río abajo en la ribera izquierda, en la Ciudad del Placer. Contó que era una persona muy rica, trabajadora incansable que había acumulado muchos bienes y que gozaba de todos los placeres de la vida. Con el tiempo se fue volviendo avaricioso y muy desconfiado. Un  buen día desapareció llevándose todas sus pertenencias y no volvieron a saber de él.

Los vecinos del pueblo, curiosos fueron a hablar con el barquero y le preguntaron cómo siendo tan rico, vivía de forma sencilla haciendo el trabajo de barquero.

Sonriendo les contestó que después de acumular bienes y concederse placeres sin límite empezó a sentirse insatisfecho y a tener miedo de perder todo lo que había ganado con tanto esfuerzo. Desconfiaba de sus amigos y vecinos con lo que cogió sus bienes y se fue río abajo a una ciudad de la ribera derecha. Al cabo de unos días llegó a una gran ciudad, la Ciudad del Dolor. Allí vivió durante un tiempo, con miedo. Miedo a perder su dinero si invertía en negocios. Miedo a la traición de los socios. Miedo a que sus proveedores y clientes lo engañasen. Miedo a enfermar…

Con el tiempo, en efecto perdió sus bienes y con lo poco que le quedaba compró la barca y continuó  río abajo  hasta el valle Tranquilo para tratar de vivir con lo aprendido, lejos de la Ciudad del Placer y de la Ciudad del Dolor. Desde entonces iba con su barca navegando por el centro del río, si tenía que entregar mercancías a la Ciudad del Placer o la Ciudad del Dolor,  se quedaba en ellas justo el tiempo de descargar y volver a cargar su barca y volvía remando por el centro  del río.

Siendo barquero había recuperado  las ganas de vivir. Navegando, dejándose llevar por las aguas río abajo, subiendo río arriba con el esfuerzo de su remo, libre de apegos y temor gozaba de su vida.

 

 

Remei Sendrós

 

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